
Deadpool y Lobezno (2024)
Dos horas de fiesta: el crossover más gamberro de Marvel y la despedida que Jackman merecía.
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Las 44 películas del podcast que recomendamos para este plan. Elegir por lo que te apetece hacer esta noche funciona mejor que elegir por género, así que es la primera pregunta que se responde en cada ficha.

Dos horas de fiesta: el crossover más gamberro de Marvel y la despedida que Jackman merecía.

La película que cambió lo que podía ser el cine de superhéroes: el Joker de Ledger no se ha superado y quizá no se supere.

El cierre de la mejor trilogía de superhéroes jamás rodada: imperfecto y aun así enorme.

La película que demostró que lo imposible se podía rodar: tres horas que pasan volando y el mejor arranque de trilogía de la historia del cine.

Tarantino reescribiendo la historia a lo grande: la taberna, Landa, y el mejor arranque de su carrera.

Genialidad e imaginación en estado puro: dos horas y media de diálogos que te sabes de memoria sin haberla visto — y cuando la ves, entiendes por qué.

El renacimiento que lo empezó todo: Nolan cogió un personaje en ruinas y lo trató como literatura.

Cinco hombres y un tanque en los últimos días del Reich: el cine bélico más sucio y físico de la década.

Tarantino hace un western sobre la esclavitud y le sale su película más gamberra y justiciera.

Gritos, transformaciones y combates que duran cinco episodios: el anime que marcó a una generación. Puro confort.

La primera regla ya la sabes: la sátira más gamberra de los 90 sigue siendo dinamita.

Ben Affleck como autista letal de las finanzas: el thriller inesperado que pedía secuela a gritos.

Tres horas de exceso puro: Scorsese y DiCaprio a tumba abierta en la comedia más salvaje sobre el dinero.

La historia real que inspiró Moby Dick: aventura marítima clásica de las que ya no se ruedan.

Política, espadas y dragones que cambiaron la televisión para siempre: el viaje vale la pena, digan lo que digan del final.

El thriller más infravalorado de los 2000: diálogos afilados, reparto de lujo y un giro que lo recoloca todo.

Náufrago en Marte con humor y ciencia de verdad: Ridley Scott en su versión más optimista y disfrutona.

La última gran idea original del cine de acción: un blockbuster con filosofía dentro que cambió para siempre cómo se ruedan las películas.

La película basada en una atracción que no debía funcionar y parió al último gran icono del cine: Jack Sparrow.

Spielberg jugando con todos los juguetes de la cultura pop: dos horas de caza del tesoro para nostálgicos.

La historia de un perdedor que solo quiere aguantar de pie: el guion que Stallone se negó a vender y le cambió la vida.

Holmes convertido en héroe de acción victoriano: Ritchie, Downey Jr. y Law en plena forma.

La más vapuleada de Raimi y aun así puro espectáculo: el Spider-Man emo merece revisión.

La película que partió la historia del cine en dos: antes y después de una princesa, un granjero y una estrella con un punto débil.

Nostalgia ochentera, monstruos y una pandilla irresistible: Spielberg y Stephen King metidos en una licuadora.

La Ilíada a lo grande: Pitt como Aquiles, Bana como Héctor y un duelo que justifica la épica entera.

Barro, sangre y mitología nórdica: la saga de Ragnar tiene más profundidad de la que aparenta.

La película que DC necesitaba como el comer: Gal Gadot cruzando tierra de nadie ya es historia del género.

Cincuenta coches en una noche y Eleanor esperando al final: el placer culpable de gasolina definitivo.

Los Vengadores partidos en dos y la pelea del aeropuerto: Marvel en su punto más alto de equilibrio.

El reinicio que salvó a Bond: Craig convierte al espía en alguien que sangra, y la saga en cine serio.

Ocho minutos para evitar un atentado, una y otra vez: ciencia ficción con cerebro y corazón en hora y media.

La sorpresa del año: cuanto menos sepas al entrar, mejor — thriller con mala leche y más ideas de las que aparenta.

Marvel se pone psicodélico: la historia de origen de siempre con los efectos visuales más locos de la saga.

La secuela que cambia el laberinto por el desierto: distopía juvenil con más acción y zombis de propina.

George Miller vuelve al páramo: no alcanza a Fury Road (nada lo hace) y aun así es de lo mejor del cine de acción reciente.

No es la primera ni lo pretende: es Ridley Scott pasándoselo en grande con tiburones en el Coliseo y un Denzel de Oscar.

Brosnan estrena la era moderna de Bond: la presa, el tanque por San Petersburgo y un videojuego legendario de regalo.

La gamberrada navideña perfecta: mitad cuento de Navidad, mitad película de monstruos, y cuarenta años después sigue sin existir nada parecido.

La apuesta que arrancó el MCU: Downey Jr. y un personaje que nadie quería, convertidos en historia del cine.

El acontecimiento que el terror llevaba años esperando: vampiros, blues y el Mississippi de los años 30 en la película más ambiciosa del género en mucho tiempo.

El blockbuster más ambicioso del siglo: robar ideas en sueños, un trompo girando y quince años de discusiones.

Sangre, arena y venganza sin filtros: empieza pareciendo serie B y acaba siendo una tragedia épica de verdad.

Rami Malek de analista vengador: el thriller de espías clásico que apetece un viernes.