
La Gran Apuesta (2015)
La película que te explica la crisis de 2008 y encima te ríes: no debería funcionar, y es una obra maestra.
- Para descubrir algo raro
- Noche de cine
Las 17 películas del podcast que recomendamos para este plan. Elegir por lo que te apetece hacer esta noche funciona mejor que elegir por género, así que es la primera pregunta que se responde en cada ficha.

La película que te explica la crisis de 2008 y encima te ríes: no debería funcionar, y es una obra maestra.

Vince Gilligan vuelve a hacerlo: ciencia ficción de ideas con una Rhea Seehorn inmensa — la serie del momento, por una vez con razón.

La primera regla ya la sabes: la sátira más gamberra de los 90 sigue siendo dinamita.

Magia, romance y un inspector obsesionado en la Viena imperial: la elegancia hecha película.

El thriller más infravalorado de los 2000: diálogos afilados, reparto de lujo y un giro que lo recoloca todo.

La última gran idea original del cine de acción: un blockbuster con filosofía dentro que cambió para siempre cómo se ruedan las películas.

¿Y si pudieras separar tu yo del trabajo del de casa? Misterio de oficina con una premisa endiablada y ejecución impecable.

Scorsese jugando al thriller gótico: una isla, un manicomio y un final que obliga a verla dos veces.

La secuela imposible que salió sublime: Villeneuve a la altura del mito y Deakins firmando la fotografía de la década.

Ocho minutos para evitar un atentado, una y otra vez: ciencia ficción con cerebro y corazón en hora y media.

La sorpresa del año: cuanto menos sepas al entrar, mejor — thriller con mala leche y más ideas de las que aparenta.

¿Y si el Eje hubiera ganado la guerra? Ucronía elegante e inquietante salida de Philip K. Dick.

El body horror más salvaje en años: Demi Moore jugándosela entera en una sátira que no frena nunca.

El blockbuster más ambicioso del siglo: robar ideas en sueños, un trompo girando y quince años de discusiones.

¿Película de Halloween o de Navidad? Las dos, y esa es su gracia: la animación artesanal más bella jamás hecha.

La guerra en tiempo real, sin música y sin héroes: 90 minutos que se sienten como estar dentro.

El parque de androides que se rebela: sus dos primeras temporadas brillantes justifican el viaje, aunque la serie muriera por el camino.