
Breaking Bad Serie · 5 temporadas
La transformación de un hombre corriente en monstruo, contada sin un solo episodio de relleno: la vara con la que se mide todo lo demás.
Las 34 películas de los 2000s que han pasado por el podcast, con veredicto, dónde verlas hoy y lo que costaron y recaudaron en su momento. Están ordenadas por la nota del Trastero, de mayor a menor.

La transformación de un hombre corriente en monstruo, contada sin un solo episodio de relleno: la vara con la que se mide todo lo demás.

La película que cambió lo que podía ser el cine de superhéroes: el Joker de Ledger no se ha superado y quizá no se supere.

Épica clásica con corazón: la película que dignificó a Tom Cruise como actor dramático y un Ken Watanabe inmenso.

Fuerza y honor: la película que resucitó el cine de romanos y convirtió a Russell Crowe en leyenda.

La película que demostró que lo imposible se podía rodar: tres horas que pasan volando y el mejor arranque de trilogía de la historia del cine.

Tarantino reescribiendo la historia a lo grande: la taberna, Landa, y el mejor arranque de su carrera.

Washington y Crowe frente a frente: el imperio real de Frank Lucas contado con la elegancia del gran cine criminal.

El estafador adolescente más encantador de la historia contra el agente más cabezota: Spielberg en modo ligero y perfecto.

El renacimiento que lo empezó todo: Nolan cogió un personaje en ruinas y lo trató como literatura.

Cómo nació Peter Pan: Depp en su papel más tierno y un final que no perdona una lágrima.

Magia, romance y un inspector obsesionado en la Viena imperial: la elegancia hecha película.

El final que lo ganó todo: 11 Oscars de 11 y la batalla que ningún cierre de saga ha vuelto a alcanzar.

Mandela, un mundial de rugby y un país por coser: Eastwood contando cómo se construye la reconciliación.

El thriller más infravalorado de los 2000: diálogos afilados, reparto de lujo y un giro que lo recoloca todo.

La película basada en una atracción que no debía funcionar y parió al último gran icono del cine: Jack Sparrow.

Holmes convertido en héroe de acción victoriano: Ritchie, Downey Jr. y Law en plena forma.

La más vapuleada de Raimi y aun así puro espectáculo: el Spider-Man emo merece revisión.

La Ilíada a lo grande: Pitt como Aquiles, Bana como Héctor y un duelo que justifica la épica entera.

Cincuenta coches en una noche y Eleanor esperando al final: el placer culpable de gasolina definitivo.

El reinicio que salvó a Bond: Craig convierte al espía en alguien que sangra, y la saga en cine serio.

Nicolas Cage vendiendo armas al mejor postor: cinismo brillante y un arranque — la vida de una bala — de antología.

El puente perfecto: Gollum cambia la historia de los efectos y el Abismo de Helm, la de las batallas.

Will Smith y su hijo de verdad contando la historia real de Chris Gardner: el drama de superación con el que es imposible no romperse.

El Oscar que Scorsese debía tener hace décadas: topo contra topo en el thriller más afilado de los 2000.

La apuesta que arrancó el MCU: Downey Jr. y un personaje que nadie quería, convertidos en historia del cine.

Un profesor, un internado y un coro: la película francesa que puso a media Europa a tararear.

Davy Jones y el Kraken: la secuela que subió la apuesta con el mejor villano digital jamás creado.

El cierre desmesurado de la trilogía: batalla final en el maelstrom y despedida a lo grande.

Treinta años después, el discurso al hijo vale la película entera: la despedida digna que Rocky merecía.

La rara secuela que supera a la original: el Gato con Botas llega y se lo lleva todo por delante.

La parodia que acabó siendo mejor que lo que parodiaba: veinticinco años después sigue haciendo gracia a los niños por una cosa y a los adultos por otra.

Un concurso de la tele como repaso de una vida: Danny Boyle en estado de gracia y ocho Oscars que no engañan.

Física, cómics y Sheldon Cooper: la comedia de sofá por excelencia, doce temporadas de piloto automático feliz.

Los primeros diez minutos más devastadores de la animación, y luego una aventura que te recompone.