
El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace (2012)
El cierre de la mejor trilogía de superhéroes jamás rodada: imperfecto y aun así enorme.
Las 46 películas de los 2010s que han pasado por el podcast, con veredicto, dónde verlas hoy y lo que costaron y recaudaron en su momento. Están ordenadas por la nota del Trastero, de mayor a menor.

El cierre de la mejor trilogía de superhéroes jamás rodada: imperfecto y aun así enorme.

El musical que la crítica despreció y el público convirtió en fenómeno: imposible salir sin tararear.

La historia real de un soldado que no disparó una sola bala y salvó a 75 hombres: el mejor Mel Gibson director.

La ciencia ficción más ambiciosa del siglo, y en el fondo una película sobre un padre y una hija: Nolan nunca voló tan alto.

La película que te explica la crisis de 2008 y encima te ríes: no debería funcionar, y es una obra maestra.

Gángsters de Birmingham con estética de videoclip y un Cillian Murphy magnético: violencia, familia y carisma a partes iguales.

La operación real más loca de la CIA: rescatar rehenes rodando una película falsa. Oscar merecidísimo.

Cinco hombres y un tanque en los últimos días del Reich: el cine bélico más sucio y físico de la década.

Tarantino hace un western sobre la esclavitud y le sale su película más gamberra y justiciera.

Ben Affleck como autista letal de las finanzas: el thriller inesperado que pedía secuela a gritos.

Tres horas de exceso puro: Scorsese y DiCaprio a tumba abierta en la comedia más salvaje sobre el dinero.

La historia real que inspiró Moby Dick: aventura marítima clásica de las que ya no se ruedan.

La comedia francesa que conquistó el mundo: amistad improbable, cero sensiblería y un corazón enorme.

Política, espadas y dragones que cambiaron la televisión para siempre: el viaje vale la pena, digan lo que digan del final.

Náufrago en Marte con humor y ciencia de verdad: Ridley Scott en su versión más optimista y disfrutona.

Los agentes que inventaron el perfil criminal, cara a cara con monstruos reales. Cancelada antes de tiempo — imprescindible igual.

Sherlock a los 93 años, luchando contra su propia memoria: McKellen en estado de gracia.

El ascenso y caída de Pablo Escobar con pulso de thriller y textura de documental.

Spielberg jugando con todos los juguetes de la cultura pop: dos horas de caza del tesoro para nostálgicos.

Holmes en el siglo XXI: cada episodio es una pequeña película de 90 minutos con Cumberbatch en estado de gracia.

Scorsese jugando al thriller gótico: una isla, un manicomio y un final que obliga a verla dos veces.

Nostalgia ochentera, monstruos y una pandilla irresistible: Spielberg y Stephen King metidos en una licuadora.

Barro, sangre y mitología nórdica: la saga de Ragnar tiene más profundidad de la que aparenta.

La película que DC necesitaba como el comer: Gal Gadot cruzando tierra de nadie ya es historia del género.

Romance de circo en la Depresión: Witherspoon, Pattinson y un elefante que se roba la película.

Pitt, Cotillard y una pregunta imposible: romance de espías a la antigua, elegante y con veneno dentro.

La secuela imposible que salió sublime: Villeneuve a la altura del mito y Deakins firmando la fotografía de la década.

Los Vengadores partidos en dos y la pelea del aeropuerto: Marvel en su punto más alto de equilibrio.

Cinco episodios sobre el precio de la mentira: lo más aterrador que verás en años, y no sale un solo monstruo.

Ocho minutos para evitar un atentado, una y otra vez: ciencia ficción con cerebro y corazón en hora y media.

Marvel se pone psicodélico: la historia de origen de siempre con los efectos visuales más locos de la saga.

La secuela que cambia el laberinto por el desierto: distopía juvenil con más acción y zombis de propina.

Eastwood sin adornos: el retrato del francotirador más letal de EE.UU. y el precio que se paga en casa.

La mejor de la trilogía de El Hobbit: barriles río abajo y el dragón más impresionante jamás filmado.

¿Y si el Eje hubiera ganado la guerra? Ucronía elegante e inquietante salida de Philip K. Dick.

Alien en la Estación Espacial Internacional y sin complejos: terror espacial eficaz con un final que muerde.

Ocho desgraciados, una cabaña nevada y Tarantino jugando al Cluedo con dinamita: teatro criminal en 70mm.

El blockbuster más ambicioso del siglo: robar ideas en sueños, un trompo girando y quince años de discusiones.
La sátira definitiva del mundo tech: tan exagerada que duele, tan certera que las startups la usan de manual.

Sangre, arena y venganza sin filtros: empieza pareciendo serie B y acaba siendo una tragedia épica de verdad.

El Bond de Craig más clásico: arranque monumental en México y villano de la vieja escuela.

El periodismo como debe contarse: sin héroes con capa, solo gente haciendo su trabajo hasta las últimas consecuencias.

Un asesino en serie en el Nueva York de 1896: atmósfera opresiva, psicología criminal primitiva y reparto de lujo.

Antología donde cada temporada es un mundo — y la primera, con McConaughey y Harrelson, es historia de la televisión.

El parque de androides que se rebela: sus dos primeras temporadas brillantes justifican el viaje, aunque la serie muriera por el camino.

Adolescencia al límite filmada como nadie se atreve: neones, exceso y una Zendaya descomunal.