
Deadpool y Lobezno (2024)
Dos horas de fiesta: el crossover más gamberro de Marvel y la despedida que Jackman merecía.
Las 44 películas de este género de las que hemos hablado en el podcast, con su veredicto, dónde verlas en España y lo que costaron y recaudaron. Están ordenadas por la nota del Trastero, de mayor a menor.

Dos horas de fiesta: el crossover más gamberro de Marvel y la despedida que Jackman merecía.

La película que cambió lo que podía ser el cine de superhéroes: el Joker de Ledger no se ha superado y quizá no se supere.

El cierre de la mejor trilogía de superhéroes jamás rodada: imperfecto y aun así enorme.

Épica clásica con corazón: la película que dignificó a Tom Cruise como actor dramático y un Ken Watanabe inmenso.

Fuerza y honor: la película que resucitó el cine de romanos y convirtió a Russell Crowe en leyenda.

Los Targaryen en guerra civil: intriga palaciega pura, más contenida y más adulta que su hermana mayor.

El Star Wars adulto que nadie pidió y todos necesitábamos: espionaje, revolución y el mejor guion de la saga en décadas.

El renacimiento que lo empezó todo: Nolan cogió un personaje en ruinas y lo trató como literatura.

Cinco hombres y un tanque en los últimos días del Reich: el cine bélico más sucio y físico de la década.

El Goku niño: aventura, humor gamberro y artes marciales — el origen de todo, más loco de lo que recuerdas.

Gritos, transformaciones y combates que duran cinco episodios: el anime que marcó a una generación. Puro confort.

Tres horas de venganza francesa a la antigua: el cine de aventuras que creíamos extinto, vivo y coleando.

El final que lo ganó todo: 11 Oscars de 11 y la batalla que ningún cierre de saga ha vuelto a alcanzar.

La historia real que inspiró Moby Dick: aventura marítima clásica de las que ya no se ruedan.

Política, espadas y dragones que cambiaron la televisión para siempre: el viaje vale la pena, digan lo que digan del final.

La última gran idea original del cine de acción: un blockbuster con filosofía dentro que cambió para siempre cómo se ruedan las películas.

La película basada en una atracción que no debía funcionar y parió al último gran icono del cine: Jack Sparrow.

Spielberg jugando con todos los juguetes de la cultura pop: dos horas de caza del tesoro para nostálgicos.

Holmes convertido en héroe de acción victoriano: Ritchie, Downey Jr. y Law en plena forma.

La más vapuleada de Raimi y aun así puro espectáculo: el Spider-Man emo merece revisión.

La película que partió la historia del cine en dos: antes y después de una princesa, un granjero y una estrella con un punto débil.

Nostalgia ochentera, monstruos y una pandilla irresistible: Spielberg y Stephen King metidos en una licuadora.

La Ilíada a lo grande: Pitt como Aquiles, Bana como Héctor y un duelo que justifica la épica entera.

Barro, sangre y mitología nórdica: la saga de Ragnar tiene más profundidad de la que aparenta.

La película que DC necesitaba como el comer: Gal Gadot cruzando tierra de nadie ya es historia del género.

Cincuenta coches en una noche y Eleanor esperando al final: el placer culpable de gasolina definitivo.

Pitt, Cotillard y una pregunta imposible: romance de espías a la antigua, elegante y con veneno dentro.

Los Vengadores partidos en dos y la pelea del aeropuerto: Marvel en su punto más alto de equilibrio.

El reinicio que salvó a Bond: Craig convierte al espía en alguien que sangra, y la saga en cine serio.

Marvel se pone psicodélico: la historia de origen de siempre con los efectos visuales más locos de la saga.

La secuela que cambia el laberinto por el desierto: distopía juvenil con más acción y zombis de propina.

Eastwood sin adornos: el retrato del francotirador más letal de EE.UU. y el precio que se paga en casa.

La mejor de la trilogía de El Hobbit: barriles río abajo y el dragón más impresionante jamás filmado.

El puente perfecto: Gollum cambia la historia de los efectos y el Abismo de Helm, la de las batallas.

George Miller vuelve al páramo: no alcanza a Fury Road (nada lo hace) y aun así es de lo mejor del cine de acción reciente.

No es la primera ni lo pretende: es Ridley Scott pasándoselo en grande con tiburones en el Coliseo y un Denzel de Oscar.

Brosnan estrena la era moderna de Bond: la presa, el tanque por San Petersburgo y un videojuego legendario de regalo.

La apuesta que arrancó el MCU: Downey Jr. y un personaje que nadie quería, convertidos en historia del cine.

El blockbuster más ambicioso del siglo: robar ideas en sueños, un trompo girando y quince años de discusiones.

Davy Jones y el Kraken: la secuela que subió la apuesta con el mejor villano digital jamás creado.

El cierre desmesurado de la trilogía: batalla final en el maelstrom y despedida a lo grande.

El Bond de Craig más clásico: arranque monumental en México y villano de la vieja escuela.

Rami Malek de analista vengador: el thriller de espías clásico que apetece un viernes.

La guerra en tiempo real, sin música y sin héroes: 90 minutos que se sienten como estar dentro.