
Breaking Bad Serie · 5 temporadas
La transformación de un hombre corriente en monstruo, contada sin un solo episodio de relleno: la vara con la que se mide todo lo demás.
Las 70 películas de este género de las que hemos hablado en el podcast, con su veredicto, dónde verlas en España y lo que costaron y recaudaron. Están ordenadas por la nota del Trastero, de mayor a menor.

La transformación de un hombre corriente en monstruo, contada sin un solo episodio de relleno: la vara con la que se mide todo lo demás.

El cierre de la mejor trilogía de superhéroes jamás rodada: imperfecto y aun así enorme.

El musical que la crítica despreció y el público convirtió en fenómeno: imposible salir sin tararear.

No es solo la mejor película de mafia: es probablemente la mejor película, a secas.

Épica clásica con corazón: la película que dignificó a Tom Cruise como actor dramático y un Ken Watanabe inmenso.

Fuerza y honor: la película que resucitó el cine de romanos y convirtió a Russell Crowe en leyenda.

La historia real de un soldado que no disparó una sola bala y salvó a 75 hombres: el mejor Mel Gibson director.

Los Targaryen en guerra civil: intriga palaciega pura, más contenida y más adulta que su hermana mayor.

La ciencia ficción más ambiciosa del siglo, y en el fondo una película sobre un padre y una hija: Nolan nunca voló tan alto.

La película que te explica la crisis de 2008 y encima te ríes: no debería funcionar, y es una obra maestra.

Tarantino reescribiendo la historia a lo grande: la taberna, Landa, y el mejor arranque de su carrera.

Gángsters de Birmingham con estética de videoclip y un Cillian Murphy magnético: violencia, familia y carisma a partes iguales.

Vince Gilligan vuelve a hacerlo: ciencia ficción de ideas con una Rhea Seehorn inmensa — la serie del momento, por una vez con razón.

Washington y Crowe frente a frente: el imperio real de Frank Lucas contado con la elegancia del gran cine criminal.

El Star Wars adulto que nadie pidió y todos necesitábamos: espionaje, revolución y el mejor guion de la saga en décadas.

La operación real más loca de la CIA: rescatar rehenes rodando una película falsa. Oscar merecidísimo.

El estafador adolescente más encantador de la historia contra el agente más cabezota: Spielberg en modo ligero y perfecto.

El renacimiento que lo empezó todo: Nolan cogió un personaje en ruinas y lo trató como literatura.

Cinco hombres y un tanque en los últimos días del Reich: el cine bélico más sucio y físico de la década.

Cómo nació Peter Pan: Depp en su papel más tierno y un final que no perdona una lágrima.

Tarantino hace un western sobre la esclavitud y le sale su película más gamberra y justiciera.

La primera regla ya la sabes: la sátira más gamberra de los 90 sigue siendo dinamita.

Tres horas de venganza francesa a la antigua: el cine de aventuras que creíamos extinto, vivo y coleando.

Ben Affleck como autista letal de las finanzas: el thriller inesperado que pedía secuela a gritos.

Magia, romance y un inspector obsesionado en la Viena imperial: la elegancia hecha película.

Tres horas de exceso puro: Scorsese y DiCaprio a tumba abierta en la comedia más salvaje sobre el dinero.

La secuela que discute con la original el trono de mejor película: Michael sube, Vito nace, y todo duele.

Hamlet en la sabana: la cima del Disney clásico y una de las estampidas más traumáticas de la infancia colectiva.

La historia real que inspiró Moby Dick: aventura marítima clásica de las que ya no se ruedan.

La película que nos hizo llorar en el Trastero, y no exageramos: la historia detrás de Hamlet convertida en un drama devastador y precioso a partes iguales.

La comedia francesa que conquistó el mundo: amistad improbable, cero sensiblería y un corazón enorme.

Mandela, un mundial de rugby y un país por coser: Eastwood contando cómo se construye la reconciliación.

Política, espadas y dragones que cambiaron la televisión para siempre: el viaje vale la pena, digan lo que digan del final.

El thriller más infravalorado de los 2000: diálogos afilados, reparto de lujo y un giro que lo recoloca todo.

Náufrago en Marte con humor y ciencia de verdad: Ridley Scott en su versión más optimista y disfrutona.

Los agentes que inventaron el perfil criminal, cara a cara con monstruos reales. Cancelada antes de tiempo — imprescindible igual.

Sherlock a los 93 años, luchando contra su propia memoria: McKellen en estado de gracia.

El ascenso y caída de Pablo Escobar con pulso de thriller y textura de documental.

La historia de un perdedor que solo quiere aguantar de pie: el guion que Stallone se negó a vender y le cambió la vida.

Los 25 minutos de Omaha cambiaron el cine bélico para siempre; lo que viene después los está a la altura.

¿Y si pudieras separar tu yo del trabajo del de casa? Misterio de oficina con una premisa endiablada y ejecución impecable.

Holmes en el siglo XXI: cada episodio es una pequeña película de 90 minutos con Cumberbatch en estado de gracia.

Scorsese jugando al thriller gótico: una isla, un manicomio y un final que obliga a verla dos veces.

La mejor adaptación de un videojuego jamás hecha: un viaje por el apocalipsis que duele donde tiene que doler.

Barro, sangre y mitología nórdica: la saga de Ragnar tiene más profundidad de la que aparenta.

Romance de circo en la Depresión: Witherspoon, Pattinson y un elefante que se roba la película.

Pitt, Cotillard y una pregunta imposible: romance de espías a la antigua, elegante y con veneno dentro.

La secuela imposible que salió sublime: Villeneuve a la altura del mito y Deakins firmando la fotografía de la década.

Cinco episodios sobre el precio de la mentira: lo más aterrador que verás en años, y no sale un solo monstruo.

¿Y si el Eje hubiera ganado la guerra? Ucronía elegante e inquietante salida de Philip K. Dick.

Nicolas Cage vendiendo armas al mejor postor: cinismo brillante y un arranque — la vida de una bala — de antología.

Will Smith y su hijo de verdad contando la historia real de Chris Gardner: el drama de superación con el que es imposible no romperse.

La vida es como una caja de bombones: medio siglo de América contado por su hombre más puro.

No es la primera ni lo pretende: es Ridley Scott pasándoselo en grande con tiburones en el Coliseo y un Denzel de Oscar.

El Oscar que Scorsese debía tener hace décadas: topo contra topo en el thriller más afilado de los 2000.

La película más importante de Spielberg: tres horas en blanco y negro que hay que ver al menos una vez en la vida.

Un profesor, un internado y un coro: la película francesa que puso a media Europa a tararear.

Ocho desgraciados, una cabaña nevada y Tarantino jugando al Cluedo con dinamita: teatro criminal en 70mm.

El acontecimiento que el terror llevaba años esperando: vampiros, blues y el Mississippi de los años 30 en la película más ambiciosa del género en mucho tiempo.

Treinta años después, el discurso al hijo vale la película entera: la despedida digna que Rocky merecía.

Un concurso de la tele como repaso de una vida: Danny Boyle en estado de gracia y ocho Oscars que no engañan.

Sangre, arena y venganza sin filtros: empieza pareciendo serie B y acaba siendo una tragedia épica de verdad.

El periodismo como debe contarse: sin héroes con capa, solo gente haciendo su trabajo hasta las últimas consecuencias.

Un asesino en serie en el Nueva York de 1896: atmósfera opresiva, psicología criminal primitiva y reparto de lujo.

El fenómeno que definió una época: tres horas que siguen funcionando como el primer día, puerta incluida.

Antología donde cada temporada es un mundo — y la primera, con McConaughey y Harrelson, es historia de la televisión.

"Desde que tengo uso de razón quise ser gángster": Scorsese en estado puro y la película de mafia más adictiva jamás rodada.

La historia detrás del abusón de Wonder: una fábula sobre la bondad ambientada en la Francia ocupada.

Espías casados y sospechas en la mesa: Soderbergh elegante, aunque más frío de lo que promete.

Adolescencia al límite filmada como nadie se atreve: neones, exceso y una Zendaya descomunal.